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Carta a mi padre

Papá no necesito tu aprobación, y no es que no te respete, te sigo respetando, pero soy distinta, pase mucho tiempo intentando complacerte.

He sido la mejor hija, he cumplido mi parte, pero no es suficiente, nunca lo fue… no me mirabas… te agradezco todo, porque en medio de la invisibilidad y del rechazo implícito… hice tantas cosas que me han hecho mejor persona.

Hoy la niña creció y aun sabiendo que soy adulta continúo sintiendo tu desaprobación, hasta que he sentido que me me puedo hacer cargo de la niña herida, que la podré cuidar, que haré todo por mí y no por ti.

Tu seguirás desaprobándome, pero ya no me afecta, te miraré y aceptaré tal como eres, te amo y te amaré como el mejor padre del mundo, pero me alejaré cuando deba protegerme.

Estaré disponible para ti, pero no pendiente. Te apoyaré desde mi criterio de adulta sin sentirme culpable cuando no te complazca.

Soy yo, estoy aquí y vivo y seguiré viviendo a mi manera. Aceptándome y amándome desde mis aprendizajes, desde mis cicatrices…

Maryori Ruiz


¿Amigos?

Sé que hay muchas parejas que una vez que se separan, no quieren cerrar de forma definitiva la relación, por lo general quieren ir y venir, y de vez en cuando hacer el amor o, cuando eso no se puede «quedar como amigos». ¿Cuántos de vosotros no habéis caído en este juego?

Siguen encontrándose, llamándose o escribiéndose. Uno de los dos ya no siente nada o está convencido de que ya no puede sostener más lo que había, pero no se atreve a cortar definitivamente, quizás por miedo de hacer daño con su rechazo o a que el otro se sienta menospreciado, eso lo o la llevaría a sentirse culpable y, la culpa es una carga muy pesada para llevar. Así que acepta seguir siendo amigos.

Dependencia emocional

Cuando esto pasa en una relación estamos estableciendo una dependencia emocional porque seguimos vinculado al otro, buscando revivir lo que en algún momento existió, con la esperanza de encontrarlo o con la esperanza de que el otro se dé cuenta que sí vale la pena intentarlo.

Mientras no cerramos una relación, no solo no avanzamos, sino que no dejamos que el otro avance, nos enganchamos y nos convencemos de que somos amigos. Nos negamos así la posibilidad de encontrar a otra persona y no hacemos nuestro duelo. Probablemente aún sienten algo el uno por el otro, pero la pregunta que siempre hago es ¿para qué hacer todo este esfuerzo en mantener algo que ya termino y no se puede sostener?

A veces no es suficiente con amarnos

Bueno y ustedes contestarán –porque nos queremos- y es que seguramente se la llevan bien en el sexo, en el contacto físico, en lo que llaman la química y probablemente en otras cosas más, sin embargo, a veces eso no es suficiente porque las cargas y propuestas que tienen en sus vidas son más fuertes, los proyectos de cada uno no son incompatibles, los valores son distintos, los modelos y patrones familiares son opuestos y no quieren negociar, las diferencias individuales son irreconciliables y eso es más que el amor.

Es así que pueden amarse, sentirse, hacer el amor y entregarse mutuamente pero no pueden convivir, no pueden llegar al compromiso de elegir una vida juntos.

Se trata de gestionar el amor y ustedes dirán ¿pero Maryori, ¿qué es gestionar el amor?

Gestionar el amor, es trabajar las diferencias, reconocerse en esas diferencias, aceptar al otro, aceptarte tú, saber que el otro está mostrándote algo, es tu maestro, tu espejo; aprender del otro, respetar su origen familiar, verse como iguales… es: TRABAJAR LA PAREJA.

Ajá, ya sé que no podemos ser pareja ¿por qué no podemos ser amigos?

Porque nunca cierras y esa energía está allí haciendo su trabajo y el vínculo se mantiene, tu inconsciente sigue pensando que estás con él o ella y no dejas espacio para otra persona, como tampoco sanas. Lo sensato sería cerrar y afrontar la pérdida, lo que significa hacer un duelo hasta curarte. Quizás más adelante podáis ser amigos, lo más importante es no engañaros a ustedes mismos, su inconsciente sabrá la verdad. 

Maryori Ruiz


Estoy list@ para tener pareja

Las cargas de nuestros ancestros tanto heredadas como aprendidas

El modelo de pareja que nos enseñaron nuestros padres y que nos vendieron a través de los distintos medios de comunicación, bien sean revistas, películas, novelas, series y otros, no se parece en nada a la realidad que encontramos.

Ese modelo de pareja del que nuestros padres estaban tan orgullosos, “para toda la vida”, fue el mismo modelo que le dieron sus propios padres (abuelos) y el mismo que le enseñaron los padres de los padres (Bisabuelos).

Hasta que la muerte nos separe

La famosa frase “por siempre y para siempre hasta que la muerte los separe” ha quedado obsoleta, de hecho un dato interesante que viene a avalar esta idea de cambio, es que España es el segundo país de la Unión Europea con más divorcios, con una media de 400 mil anuales. Otro dato revelador es que se produce un divorcio cada cinco minutos.

No sabemos de quien es el fracaso si de la institución que representa el matrimonio o de la pareja. Lo que si es cierto, es que ya no se hace ningún esfuerzo por permanecer juntos. 

Estamos solos, somos seres individualistas

No parece importar, se ha instalado una sociedad de personas separadas y con hijos, de personas que regresan a vivir con sus padres, o de personas que deciden quedarse solas.

Nos vendieron la idea del individualismo, de no compartir, de lo mío es mío y no estoy dispuesto a compartirlo.

Cambios en el modelo de pareja

El mundo ha avanzado a pasos agigantados y con ello se han generado cambios y transformaciones que han logrado transformar el modelo de pareja.

Los hombres y mujeres jóvenes se juntan no para hacer una pareja estable, algunos para tener sexo, otros para “estar” sin ningún compromiso y otros, muy pocos, para enamorarse e intentar tener algo serio y, si la cosa va bien, podrían llegar a pensar en “para toda la vida”, pero con el salvoconducto de: salir del matrimonio si la relación no marcha bien.

Una sociedad que nos lleva a pensar que vivir en pareja es insostenible

La verdad es que las separaciones hacen que las personas solas terminan pensando: nos equivocamos de pareja, no encontramos la pareja adecuada, no sirvo para vivir en pareja, es mejor estar solo que mal acompañado, siempre me pasa lo mismo o ya mi tiempo pasó, ya no encontraré pareja.  

Estos pensamientos se han convertido en un lugar común con un único final, estar solo o sola. No importan las circunstancias que han hecho que hayas llegado hasta aquí, el hecho es que no estás en pareja.

Es mejor estar solo que comprometido, porque el compromiso no lo puedo sostener.

Encontrar la felicidad dentro

Todos añoran el amor, llegar al lugar de la proximidad, del cariño, de descubrir que aún se puede construir, que hay esperanza para tener una familia, que puedo tener éxito y luego compartir ese éxito con la pareja.

La verdad es que nos vendieron la idea del éxito y de la libertad individual como los espacios más importantes, sin embargo, ese éxito es relativo. 

Incluso, nos enseñan a ser exitosos antes que felices, como si se tratara de lo mismo, de hecho, la mayoría de las veces el éxito está relacionado con un camino que está afuera, mientras que ser felices está más vinculado con una ruta que se dirige hacia dentro de nosotros mismos.

Dentro está ese espacio que creemos conocer pero que no somos capaces de detenernos a explorar, da un poco de miedo mirarse, buscarse, encontrarse a sí mismo o encontrar los bloqueos y problemas que hacen que esto de tener pareja se convierta en una meta inalcanzable.

Patrones repetidos

Equivocarse de pareja, no encontrar a la pareja adecuada o encontrarse con un patrón repetido, más de las veces tiene relación con temas no resueltos contigo mismo y con los códigos que están presentes en tu memoria ancestral. 

¿Por qué contigo mismo? porque importa reconocer en ti los dolores, exclusiones y rechazos heredados, que no son tuyos sino que han sido transmitidos en tu sistema familiar.

No olvidemos que un sistema tiene una entrada de información y una salida que comunica esa información a todas sus partes y necesita equilibrio y generar los procesos necesarios para mantenerse funcionando. 

¿Qué pasa cuándo una de las partes de mi sistema es excluida o rechazada?

pues que el sistema pierde estabilidad y energía y busca la manera de que haya equilibrio, en este caso cuando alguien, de acuerdo a los ordenes del amor de Bert Hellinger, no está en su lugar, es excluido, rechazado, o no recibe o no da lo que le corresponde, el sistema busca el equilibrio en las siguientes generaciones.

De allí que, reconocer que parte de eso vive en ti, es aliviar al sistema y saber que, probablemente hubo alguien que perturbó el sistema con alguna acción y que a su vez los miembros del sistema lo excluyeron o lo rechazaron o simplemente lo escondieron.

Tus cargas familiares afectan tu relación de pareja

No puedes ir con esa carga de problemas y pensar que la  persona que escogerás o que tienes como pareja cargue con ello o lo que es peor, te llene los espacios vacíos o te solucioné los problemas que heredaste de tu sistema.

Si bien es cierto, todos tenemos nuestros problemas, también es cierto que tenemos que ser lo suficientemente adultos para trabajar en ello, eso no significa que no podamos tener a alguien y conversar y compartir nuestro pensamientos y nuestras angustias,  lo que no podemos es pretender que llenaremos los espacios de la pareja con problemas y que establezcamos los vínculos a través del modelo “problema”.

Reconocer donde está el problema en nosotros, en qué parte de mi ADN de la memoria se encuentran todas estas cargas significantes, forma parte del proceso a sanar. De prepararme para tener pareja, para sostener a la pareja o simplemente para estar en pareja. 

El vinculo que alguien quiere establecer con la  pareja tiene que ser sano, de acompañamiento y de libertad, solo así estaré list@ para tener pareja.

Maryori Ruiz