febrero 2019

Carta a mi padre

Papá no necesito tu aprobación, y no es que no te respete, te sigo respetando, pero soy distinta, pase mucho tiempo intentando complacerte.

He sido la mejor hija, he cumplido mi parte, pero no es suficiente, nunca lo fue… no me mirabas… te agradezco todo, porque en medio de la invisibilidad y del rechazo implícito… hice tantas cosas que me han hecho mejor persona.

Hoy la niña creció y aun sabiendo que soy adulta continúo sintiendo tu desaprobación, hasta que he sentido que me me puedo hacer cargo de la niña herida, que la podré cuidar, que haré todo por mí y no por ti.

Tu seguirás desaprobándome, pero ya no me afecta, te miraré y aceptaré tal como eres, te amo y te amaré como el mejor padre del mundo, pero me alejaré cuando deba protegerme.

Estaré disponible para ti, pero no pendiente. Te apoyaré desde mi criterio de adulta sin sentirme culpable cuando no te complazca.

Soy yo, estoy aquí y vivo y seguiré viviendo a mi manera. Aceptándome y amándome desde mis aprendizajes, desde mis cicatrices…

Maryori Ruiz


¿Amigos?

Sé que hay muchas parejas que una vez que se separan, no quieren cerrar de forma definitiva la relación, por lo general quieren ir y venir, y de vez en cuando hacer el amor o, cuando eso no se puede «quedar como amigos». ¿Cuántos de vosotros no habéis caído en este juego?

Siguen encontrándose, llamándose o escribiéndose. Uno de los dos ya no siente nada o está convencido de que ya no puede sostener más lo que había, pero no se atreve a cortar definitivamente, quizás por miedo de hacer daño con su rechazo o a que el otro se sienta menospreciado, eso lo o la llevaría a sentirse culpable y, la culpa es una carga muy pesada para llevar. Así que acepta seguir siendo amigos.

Dependencia emocional

Cuando esto pasa en una relación estamos estableciendo una dependencia emocional porque seguimos vinculado al otro, buscando revivir lo que en algún momento existió, con la esperanza de encontrarlo o con la esperanza de que el otro se dé cuenta que sí vale la pena intentarlo.

Mientras no cerramos una relación, no solo no avanzamos, sino que no dejamos que el otro avance, nos enganchamos y nos convencemos de que somos amigos. Nos negamos así la posibilidad de encontrar a otra persona y no hacemos nuestro duelo. Probablemente aún sienten algo el uno por el otro, pero la pregunta que siempre hago es ¿para qué hacer todo este esfuerzo en mantener algo que ya termino y no se puede sostener?

A veces no es suficiente con amarnos

Bueno y ustedes contestarán –porque nos queremos- y es que seguramente se la llevan bien en el sexo, en el contacto físico, en lo que llaman la química y probablemente en otras cosas más, sin embargo, a veces eso no es suficiente porque las cargas y propuestas que tienen en sus vidas son más fuertes, los proyectos de cada uno no son incompatibles, los valores son distintos, los modelos y patrones familiares son opuestos y no quieren negociar, las diferencias individuales son irreconciliables y eso es más que el amor.

Es así que pueden amarse, sentirse, hacer el amor y entregarse mutuamente pero no pueden convivir, no pueden llegar al compromiso de elegir una vida juntos.

Se trata de gestionar el amor y ustedes dirán ¿pero Maryori, ¿qué es gestionar el amor?

Gestionar el amor, es trabajar las diferencias, reconocerse en esas diferencias, aceptar al otro, aceptarte tú, saber que el otro está mostrándote algo, es tu maestro, tu espejo; aprender del otro, respetar su origen familiar, verse como iguales… es: TRABAJAR LA PAREJA.

Ajá, ya sé que no podemos ser pareja ¿por qué no podemos ser amigos?

Porque nunca cierras y esa energía está allí haciendo su trabajo y el vínculo se mantiene, tu inconsciente sigue pensando que estás con él o ella y no dejas espacio para otra persona, como tampoco sanas. Lo sensato sería cerrar y afrontar la pérdida, lo que significa hacer un duelo hasta curarte. Quizás más adelante podáis ser amigos, lo más importante es no engañaros a ustedes mismos, su inconsciente sabrá la verdad. 

Maryori Ruiz